Tuesday, September 27, 2005

España en la época de cervantes



En España se manifestaron períodos de gran florecimiento y superioridad sobre el resto de Europa, y de dominio sobre Suramérica. El desarrollo del comercio vencía el aislamiento feudal provincial y el particularismo de las regiones. El aumento del poder y de la monarquía española permanecía firmemente ligado al papel centralizador del capital comercial y a la formación gradual de España.
La mayor obra maestra de la literatura española fue El Quijote, que es la primera novela moderna; escrita en un lenguaje que fácil de entender, y que este año cumple cuatro siglos de su publicación.
En un gesto espléndido a la lucha por el socialismo y por la cultura, el presidente venezolano Chávez hizo imprimir dos millones de ejemplares de El Quijote, para ser distribuida gratuitamente. Celebramos el aniversario con este análisis de El Quijote desde el punto de vista del materialismo histórico.

La vida de Cervantes (1547-1616)

Fue novelista, dramaturgo y poeta con una considerable producción literaria, recordado como el creador de Don Quijote. Nació en Alcalá de Henares, en una familia de la baja nobleza. Cervantes pasó parte de su infancia viajando, acompañando a su padre en búsqueda de trabajo. Don Rodrigo era reconocido en algunas ciudades de España por sus deudas, lo que lo llevó a prisión en varias oportunidades.
Cervantes fracasó en todos los empleos que encontró. Fue acusado de corrupción y terminó en prisión. Cervantes se interesó con la escritura por primera vez en 1568, realizando versos a Isabel de Valois, con el objetivo de obtener favores y dinero. Pero su carrera literaria se interrumpió por el servicio militar.

Estudió en Madrid con el humanista Juan López, se unió a la armada española en Italia. Tomó parte de la batalla de Lepanto. Su mano izquierda quedó inutilizada para siempre al ser herido por un arcabuzazo, pero no le impidió continuar en la milicia durante cuatro años.

Intentó retornar a España en 1575, con su hermano en la galera Sol, pero fue capturada por turcos, y ambos hermanos fueron llevados como esclavos a Argel. Cervantes permaneció cinco años prisionero mientras su familia reunía dinero para pagar su rescate. Fue puesto en libertad el 19 de septiembre de 1580.
Después de su retorno, tuvo empleos de administración, regresó a la escritura a una avanzada edad. Escribió La Galatea y El trato de Argel; y obtuvo cierto éxito. Además de sus dramas, escribió Viaje del Parnaso, pero ninguno de esos le proporcionó ingresos suficientes para vivir.
Estando casado Cervantes llegó a la conclusión que una carrera literaria no serviría para mantener a su familia. Se trasladó a Sevilla y obtuvo empleo como abastecedor de la armada.

Obtuvo éxito pero también enemigos, que lo hicieron sufrir largos períodos de prisión. En una temporada de encarcelamiento, comenzó a escribir la primera edición del Quijote que lo hizo ganar fama eterna, pero no lo sacó de la pobreza. La segunda parte del Quijote apareció en 1615.
En 1606 Cervantes vivió permanentemente en Madrid. El 23 de abril de 1616 Cervantes murió en la pobreza de una calle de Madrid que ahora lleva su nombre.
Don Quijote comienza como una parodia de las novelas de caballería, pero se convirtió en una reflexión del periodo que vivió Cervantes. Está llena de vida y describe un mundo en transición. La mayoría de personajes presentados pertenecen a las clases más bajas. Don Quijote señaló la representación de la vida real y una escritura clara, con un lenguaje cotidiano.
Cervantes dependía de la venta de sus libros para comer, y lo hacía llegando al corazón y a la mente del público en lo cual tuvo éxito brillante. Pocos libros en la historia han mostrado el nuevo espíritu que se desarrollaba en la sociedad española, de la cual hablaremos a continuación.

La España de Cervantes


España era una sociedad en transición. La unión de Aragón y Castilla sentó las bases para la unificar España y para crear una monarquía absolutista.

Cuando Cervantes nació, Madrid tenía 4.000 habitantes, lo cual fue resultado de los derechos concedidos a la burguesía española por los reyes de Castilla y León en el medioevo.

Bajo Felipe I el aparato burocrático del estado absolutista se completó y perfeccionó. Madrid se ya contaba con 100.000 habitantes, llena de palacios y lujos. Las calles de Madrid eran oscuras, estrechas, llenas de basura, había palacios de mal gusto, casuchas pobres y arremolinadas alrededor de la de los ricos.

La corte de Madrid, era conocida como la más sucia, pero también como una de las más brillantes de Europa.

Se hizo aprobar leyes contra el lujo excesivo en el vestir debido a la extravagancia de la nobleza.
Las damas de la nobleza no eran mejor que sus hombres.

La corrupción era regla, los funcionarios honestos la excepción. La iglesia y el estado lo constituía un ejército de parásitos, luchando por conseguir fortuna de los fondos públicos. La venta de cargos era común.

La Armada Invencible

Felipe II heredó a España, que no era de estaba basado cimientos sanos. Él ocasionó desmejorarlo aún más con guerras exteriores. El Escorial fue un monumento que señalaba el espíritu burocrático mezclado con el fanatismo religioso, era el centro administrativo del vasto imperio. En El Escorial, Felipe II satisfacía sus fantasías imperiales, construyendo palacios reales, materiales costosos. La nobleza imitaba a su monarca, construyendo palacios propios. La construcción de palacios destruyo antiguos bosques. Estos planes terminaron en bancarrota. España se empobrecía cada vez más. Un siglo después Don Quijote se convirtió en un lugar común literario.
El desarrollo social de España iba por detrás del de Inglaterra, donde las relaciones capitalistas en la agricultura estaban muy avanzadas después de las conmociones de la Peste Negra y la Revuelta de Campesinos de finales del siglo XIV.
En el sigloXVI el capitalismo se desarrolló en España como en Inglaterra. Sin embargo, el descubrimiento y saqueo de América por España sirvió para sofocar al capitalismo español. La muchedumbre de oro y plata de las minas del nuevo mundo socavaron el desarrollo agrícola, comercial, manufacturero e industrial de española. Reanimó la inflación y creó miseria. Los descubrimientos convirtieron el comercio terrestre con India en comercio marítimo y las naciones de la península se convertían en los agentes y transportistas de Europa.
El poder del capitalismo inglés chocó con el poder del imperio español. La corona inglesa, desafió la supremacía española en los mares. Los ingleses y los holandeses comenzaron habitar el Caribe, sentando bases para nuevos imperios coloniales. El conflicto entre España e Inglaterra culminó cuando los ingleses enviaron ayuda militar a rebeldes holandeses en contra del dominio español, lo que llevó a una guerra. España recibió un duro golpe cuando en 1588 la Armada Invencible fue derrotada. España se encontró humillada por Inglaterra. Esta derrota tuvo carácter simbólico, el mundo del catolicismo fue rápidamente sustituido por el protestantismo de Europa.
Los últimos años de Felipe II fueron de amargura y ansiedad. Las sangrientas guerras parecían no tener final. Murió en 1598, y también La España de la que todos dependían. Su hijo Felipe III fue un inútil interesado en los placeres de la caza que en los asuntos de estado, que puso la correspondencia en manos del Duque de Lerma. La decadencia de España se aceleró por la degeneración de la realeza española. España, que fue la primera nación unificada, fue derrotada por aquellas que habían entrado decididamente en el camino capitalista y donde la burguesía luchaba para conseguir poder político. Las riquezas que habían sido arrancadas de América, fueron rápidamente derrochadas por la corte y su ejército de zánganos aristócratas. Más allá de los muros de la corte había un mar turbulento de miseria que estallaba en revueltas y disturbios violentos.

El Siglo de Oro

España estaba llena de actividad en este periodo. Éste era el levante del fondo social del Siglo de Oro español. En esta época las letras alcanzaron ser cosas deslumbrantes. Los reyes y los nobles tomaban bajo protección a varios poetas, novelistas y pintores de alta calidad. Los principales fueron Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Francisco de Quevedo, Pedro Calderón de la Barca y Tirso de Molina.
La figura excepcional de la época fue Lope de Vega que como Cervantes, casi siempre pasó dificultades económicas. Participó en la Armada Invencible. Intervino en un reto a duelo mortal y en consecuencia fue desterrado de Madrid. Se casó dos veces y tomó los hábitos después de la muerte de su segunda esposa. Luego de haber amasado una considerable riqueza murió en 1635. Escribió clásicos que resaltaban elementos sociales y políticos como Fuenteovejuna, El mejor alcalde, y además de obras religiosas y poemas en prosa.
Pedro Calderón de la Barca, fue dramaturgo, filósofo y teólogo. Escribió obras en barroco, que resaltaban un fuerte elemento moralizador, como La vida es sueño y El Alcalde de Zalamea y fue igual de popular que Lope. Nació en 1600 en una familia acomodada y fue educado en prestigiosas universidades. Luego participó en la supresión de la insurrección catalana de 1640. En 1651 expresó su deseo de entrar en un monasterio y sólo lo detuvo la intervención personal de Felipe IV.
Francisco de Quevedo fue otro gran escritor del Siglo de Oro. Su nombre está asociado a la sátira. Dejó un cuadro de la España de su época en la obra maestra que se conoce como El buscón. Sus obras se caracterizan por su humor sutil y espíritu crítico, y están enraizadas con los acontecimientos del período trágico de España en la que estuvo destinado a vivir y escribir. En su obra Sueños, describe la corte y la aristocracia, lo cual no cayó bien y fue encarcelado por sus críticas al Duque de Olivares. Cuando éste último cayó en desgracia, Quevedo fue liberado de la cárcel pero murió en el olvido en 1645.
Tirso de Molina fue el seudónimo del fraile Gabriel Téllez, que nos dejó la historia de uno de los personajes más inmorales de la literatura mundial: Don Juan, el personaje central de El burlador de Sevilla.

La novela picaresca

Las personas arrojadas de su órbita de vida no podían adaptarse a la disciplina de su nuevo estado. Se transformaron en mendigos y ladrones, forzados por las circunstancias o por inclinación. A fines del siglo XV y durante XVI, se extendía en toda Europa Occidental una legislación sanguinaria contra la vagancia. A los de clase obrera se les castigó por su transformación forzada en vagabundos. La legislación los trataba como delincuentes que de su buena voluntad dependía si continuaban trabajando bajo las viejas condiciones.

La novela picaresca es el producto de un período de transición producido por la decadencia del feudalismo. La decadencia del orden provoca una situación caótica en la que la moralidad se resquebraja.

La sociedad española presenta un mosaico de ladrones y estafadores. La filosofía sirve como arma de supervivencia. La vida es una pelea donde los medios de subsistencia son la garantía, y el hombre piensa solo en sí mismo.

A mediados del siglo XV Madrid se estableció como capital de España. La población aumentó con forasteros atraídos por la corte. La novela picaresca reflejaba que el feudalismo español estaba en declive. Los engaños, brutalidad, fanatismo y corrupción eran cosas de todos los días. Ésta era la expresión de una sociedad desintegrándose, donde no era posible la síntesis. Junto a la aristocracia había mercenarios y aventureros. Las calles de Madrid estaban llenas de criminales, fanfarrones portando armas que estaban dispuestos a pelear o conseguir dinero. Los ladrones aparecían por la noche.

La novela picaresca surge de la degeneración de novelas de caballería, así como sus prototipos humanos surgen de la degeneración del feudalismo que produjo una reacción contra la moralidad del feudalismo. Rebosan personas con caracteres fuertes y de vivos colores.

Las páginas de El Quijote señalan situaciones de la vida cotidiana. El espíritu de este libro, se basa en el humanismo renacentista pero no tiene nada que ver con la contrarreforma. También hay un fuerte elemento nacional. Es íntimamente un libro español. Describe las características españolas.

La Inglaterra de Shakespeare, como la España de Cervantes, estaba en medio de una revolución socioeconómica. Estaban frente a un cambio turbulento y penoso, que hundió a una gran cantidad de personas en la pobreza y creó en las ciudades mendigos, ladrones, prostitutas, y desertores, que luchaban con los hijos de los aristócratas empobrecidos y sacerdotes expulsados para crear una reserva interminable de personajes como Sir John Falstaff y el Lazarillo de Tormes.

El tema central de El Quijote contiene una verdad histórica sobre España en el período de decadencia feudal. Los ideales de la caballería aparecen ahora ridículos y excéntricamente anticuados en la naciente economía capitalista, donde todas las relaciones sociales, la ética y la moralidad están dictadas por las desnudas relaciones monetarias.
Un periodo de Transición:
En El Quijote Marx veía la épica de la caballería moribunda, cuyas virtudes eran ridículas y burladas por los burguéses.


En el capítulo I tenemos una descripción de Don Quijote como miembro de una nobleza que no era más que una sombra de sí misma, reducida a la semipobreza. Don Quijote no tenía concepción del dinero. Exclama indignado: "¿Qué caballero andante pagó pecho, alcabala, chapín de la reina, moneda forera, portazgo ni barca? ¿Qué sastre le llevó hechura de vestido que le hiciese? ¿Qué castellano le acogió en su castillo que le hiciese pagar el escote?".

Del episodio de la venta, en el tercer capítulo, Don Quijote recibe una lección de economía moderna del ventero cuando le pregunta si llevaba dinero y Don Quijote respondió: "que no traía blanca, porque él nunca había leído en las historias de los caballeros andantes que ninguno hubiese traído.


Cuando inicia su segunda ronda de aventuras, Don Quijote asegura estar bien provisto de la moneda del reino, endeudándose como resultado de ello. En el capítulo siete se nos informa que: "Dio luego Don Quijote orden en buscar dineros, y vendiendo una cosa, y empeñando otra, y malbaratándolas todas, llegó una razonable cantidad". Esta es la historia de toda la aristocracia española y de la misma España.

Sancho Panza:

En El Quijote hay dos protagonistas Junto al caballero montado en un viejo caballo hay un campesino petiso y gordo ensima de una mula. Sancho Panza es un pobre trabajador agrícola, un vecino de Don Quijote que se le conoce por ser hombre de bien. La ausencia de sabiduría de Sancho es presumiblemente lo que lo lleva a seguir a un amo medio loco.

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Sancho Panza, no se presenta, después de todo, como un ignorante. Sus palabras contienen el sentido común sencillo de las cosas. Vive en el mundo real, el que hace mucho tiempo ha abandonado Don Quijote. Come, bebe, estornuda, duerme y realiza todas las demás funciones corporales que su maestro idealista trata con desprecio. En realidad, Sancho está principalmente preocupado por su panza, que por otra parte le sirve de apellido, hasta el punto de preguntar a su amo sobre el jornal correspondiente a los escuderos de los caballeros andantes.

La Iglesia:

Entre los siglos XV y XVI era la época de la Reforma y la Contrarreforma. La Santa Iglesia Romana estaba en el centro del orden, luchando por defender su poder y privilegios.


La Iglesia Católica Romana era todopoderosa en España.


Cuando Don Quijote pronuncia las famosas palabras a Sancho: "Con la Iglesia hemos topado", creó una expresión casi en refrán popular de España. Mientras Quijote preparado a atacar los molinos, tenía que pensarlo dos veces para enfrentarse a la Iglesia.

Época en que la Inquisición quemaba hombres y mujeres por las ofensas más triviales. En el capítulo cinco la sobrina de Don Quijote dice: Más yo tengo la culpa de todo, que no avisé a vuestras mercedes de los disparates de mi señor tío, para que lo remediaran antes de llegar a lo que ha llegado, y quemaran todos estos descomulgados libros, que tiene muchos, que bien merecen ser abrasados como si fuesen de herejes. Esto, está debidamente en otro capítulo, cuando uno por uno de los libros de Don Quijote son lanzados a las llamas: Aquella noche quemó y abrasó el ama cuantos libros había en el corral y en toda la casa, y tales debieron de arder que merecían guardarse en perpetuos archivos; más no lo permitió su suerte y la pereza del escrutiñador, y así se cumplió el refrán en ellos de que pagan a veces justos por pecadores.

Un espiritu rebelde:

Leyendo las lineas del Quijote, detectamos elementos de crítica social. El espíritu de rebelión está presente desde el mismo principio.

Don Quijote también es un comunista instintivo.


Fue un golpe maestro de Cervantes poner lo que sería una muy atrevida crítica social en boca de un loco. Para la mayoría de las personas es racional aceptar el statu quo, y aquel que no acepte el orden existente es loco por definición.

En un período histórico cuando un sistema socioeconómico está en declive, la ideología, la moralidad, los valores y la religión que anteriormente eran el pegamento que mantenía unida a la sociedad, pierden su poder de atracción. Las viejas ideas y valores se convierten en objeto de ridículo. Las personas que se aferran a ellos se convierten en centro de burlas, como Don Quijote. La naturaleza relativamente histórica de la moralidad se hace evidente. Lo que era malo se vuelve bueno, lo que era bueno se vuelve malo.

El largo e ignomioso declive de España:

El descubrimiento de América se volvió pronto contra ella. Holanda, tomó la delantera a España. Después de Holanda, fue Inglaterra quien adquirió una posición ventajosa sobre el resto de Europa. Era la segunda mitad del siglo XVI y España se aproximaba a la decadencia.


A pesar de la situación de las finanzas españolas, se decidió reanudar la guerra con Holanda. La monarquía estaba totalmente corrompida y la corte era un pozo negro de inmoralidad y vicio.

En un corto espacio de tiempo Holanda se liberó de España, encontrándose pronto en la víctima de una agresión militar exterior, humillada por las naciones que antes habían sido sus inferiores.
Así como España era la nación más poderosa, rica de la tierra y era el centro neurálgico de la contrarrevolución mundial en el siglo XVI, EEUU lo es hoy.


No tenemos necesidad de sueño e ilusiones, preferimos mantener los pies firmemente sobre la tierra. En ese aspecto, al menos, estamos más en la tradición de ese proletario de gran corazón y con mucho sentido común que era Sancho Panza. Pero compartimos con el caballero de La Mancha un feroz odio hacia la injusticia en todas sus formas. Compartimos su capacidad de elevarse por encima de la miope pequeñez del filisteísmo burgués, deseamos un mundo mejor al que vivimos, y compartimos su valor para luchar por cambiarlo.

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